Donald Trump, su familia y su círculo íntimo de asesores y amigos han empleado la presidencia para enriquecerse y acumular fortunas multimillonarias; el mandatario incrementó su riqueza personal por casi 2.7 mil millones de dólares desde que asumió la presidencia por segunda ocasión, en enero de 2025, y los cercanos –desde su hijo mayor hasta la embajadora en Grecia–, aceptan y solicitan cientos de miles en regalos personales de donantes y oligarcas extranjeros.
“El presidente es aproximadamente 2.7 mil millones más rico que cuando ganó la elección de 2024, al lucrar con iniciativas de cripto y acuerdos en el extranjero”, reportó la revista Forbes el mes pasado. “Nadie en la historia estadunidense ha ganado tanto dinero de la política”.
Robert Maguire, vicepresidente de Citizens for Responsibility and Ethics, ONG dedicada a la supervisión de actividades de los políticos en Washington, señaló en una entrevista con PolitiFact (portal independiente de verificación de datos) que “no existe ningún escenario, basado en la información pública donde la presidencia no haya hecho a Trump y a otros más ricos que nunca”.
Más allá de crear nuevas empresas e inversiones, los asesores financieros del presidente también han invertido decenas de millones de dólares en empresas que lucran con sus contratos federales con el gobierno, sobre todo del Pentágono y del Departamento de Seguridad Interna que, entre otras cosas, maneja lo convenios para los centros de detención de inmigrantes.
“Eso se llama corrupción”
El canal nacional financiero de cable CNBC reportó la semana pasada que el magnate adquirió millones de dólares en acciones de Meta y SpaceX sólo dos días antes de imponer una política para ampliar el transporte comercial espacial, lo que incrementó el valor de esas empresas.
“Eso es corrupción, clara y sencillamente. En lugar de reducir el costo de la gasolina y víveres, Trump está usando su puesto para enriquecerse”, acusó la senadora liberal Elizabeth Warren. “Hay un conflicto de intereses”, agregó Richard Painter, abogado principal encargado de ética durante la presidencia del republicano George W. Bush. En entrevista con CNN, comentó: “no estoy diciendo que está haciendo algo ilegal, pero todo esto le da la apariencia de corrupción”.
Otros no son tan diplomáticos, “Trump es el Picasso de la corrupción”, escribió la comentarista Mona Chaven, ex asesora de Ronald Reagan, en su columna en el Chicago Tribune. “La corrupción rompe récord, Trump nos está apresurando hacia una condición de Tercer Mundo”.
El hijo pródigo
El vástago mayor del presidente, Donald Trump Jr, tuvo que regresar un regalo matrimonial de 100 mil dólares a un oligarca ruso vinculado con el presidente Vladimir Putin luego de que el sitio de investigaciones periodísticas ProPublica lo reveló. Pero Trump junior no se está quedando pobre, muchos negocios de pronto le abren la puerta y no necesariamente porque sea un gran empresario, sino porque comparte el apellido con el mandatario, y al parecer sabe cosas.
Por ejemplo, a principios de este mes, el presidente anunció un nuevo contrato militar con la empresa Anduril Industries con valor de miles de millones de dólares, pero lo que no reveló es que uno de los inversionistas en Anduril es una empresa que se llama 1789 Capital, que tiene a su hijo como uno de los dueños, o sea, que se beneficiará de ese contrato otorgado por el gobierno de su padre.
Representantes del corporativo y de la Casa Blanca insisten en que no hay ninguna relación entre los dos hechos, aunque legisladores demócratas tienen sus dudas.
“Con el nuevo papel de liderazgo de Don Jr, 1789 Capital ha desarrollado una habilidad notable para identificar a empresas que están por recibir flujos masivos de dinero del gobierno de Trump o de beneficiarse de cambios significativos en políticas y regulaciones federales. Se dice que no hay tal cosa, que son las inversiones, pero esto está lo más cerca a eso”, comentó el diputado federal demócrata Jamie Raskin, líder de la minoría del Comité Judicial, en una carta enviada a la empresa exigiendo una explicación.
El yerno presidencial Jared Kushner también ha tenido mucha suerte en sus negocios desde que Trump regresó a la Casa Blanca. “El yerno de Donald Trump representa el tipo de figura de Washington para la cual los puestos públicos sirven como un medio a la riqueza extraordinaria”, escribió Dexter Filkins en un extenso perfil de Kushner en la revista The New Yorker con el título de “Diplomacia del dólar”. Agregó: “los acuerdos logrados por Kushner en este segundo periodo de Trump han hecho poca distinción entre amigos personales, socios gubernamentales y conexiones familiares”. Entre las nuevas inversiones detalladas por The New Yorker está una en la que Kushner se asoció con el ex canciller mexicano Luis Videgaray que se llama Brain Co., la cual se dedicará a vender servicios de inteligencia artificial a empresas y gobiernos. Kushner estaba tan furioso con el reportaje que emitió una refutación detallada y amenazó con presentar una demanda contra la revista, pero The New Yorker defiende su información.
