Los crímenes de un juez y un militar con grado de sargento ocurridos en el sur del estado, el feminicidio de una estudiante española en el oriente, y el asesinato de dos alumnos universitarios en la capital del estado activaron las alertas que obligaron a las autoridades a revisar el comportamiento de los cárteles asentados en Morelos, algunos desde hace décadas.
El componente criminal lo encabezan los cárteles Jalisco Nueva Generación (CJNG) y La Familia Michoacana (FM), con presencia en gran parte de los 36 municipios de la entidad, aunque disputan territorio con las agrupaciones criminales regionales de la Federación Guerrerense, Unión Morelense, Unión Tepito y Nuevo Imperio, así como 15 células delictivas distribuidas en todo el estado.
Un atlas criminal que poseen las autoridades de la mesa para la construcción de la paz en Morelos focaliza a Cuernavaca como zona de disputa entre células de La Familia Michoacana y Los Mayas, este último liderado por un hombre identificado por las autoridades como Abel Maya, formado en el Cártel de Los Beltrán Leyva, cuyo grupo más representativo en la década de los 90 fue el Cártel del Pacífico Sur (CPS).
La mesa para la construcción de la paz considera a Los Mayas, también conocidos como Los de Siempre, como la célula más violenta en el estado y su estructura pasó de reconstruirse con el abatimiento de su líder, Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, a fortalecerse y tener el dominio actual de los municipios de Cuernavaca, Huitzilac, Tepoztlán, Emiliano Zapata, Temixco y Jiutepec, prácticamente la zona metropolitana del estado.
Crimen de estudiantes
La noche del sábado 26 de septiembre, Christian Shamed y Gael, ambos de 17 años, departieron en el cumpleaños de la mamá de Shamed en el poblado de San Antón. Al término del festejo acordaron unirse a otros muchachos que viajaban en una camioneta y motocicletas. La versión preliminar es que se dirigieron a una tienda y ahí se dividieron. Shamed y Gael, junto con otros dos muchachos montaron en motos y enfilaron hacia la colonia Chulavista, mientras el resto del grupo condujo hacia la colonia Lomas de Ahuatlán.
Todos se reunirían más tarde en la esquina de la colonia Chulavista, sobre la avenida del mismo nombre, donde llevaron a uno de los adolescentes para cambiarse de ropa. Al llegar se juntaron y, de acuerdo con testigos, eran varios jóvenes platicando cuando de pronto apareció un vehículo, del cual descendieron unos sujetos para encañonar a los muchachos. Algo discutieron con ellos, según voces de la zona, y enseguida dispararon.
