En la primera quincena de abril, la inflación general en México se moderó a 4.53 por ciento anual, debido a un comportamiento mixto en los precios de los productos agropecuarios, en donde el tomate, plátano, limón y calabacita presentaron bajas, pero el jitomate, chile serrano, chile poblano y cebolla mantuvieron sus incrementos, revelaron datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
La inflación general en México de la primera mitad de abril fue la más baja desde la segunda quincena de febrero (4.13 por ciento), además de ligar dos lecturas de moderación anual.
Asimismo, la variación anual de los precios al consumidor ligó cuatro quincenas por arriba de la cota más alta del objetivo del Banco de México de 4 por ciento.
En la última encuesta de Citi se esperaba una inflación de 0.08 por ciento quincenal. El Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) registró un incremento de 0.11 por ciento.
En la primera quincena de abril los productos genéricos cuyas variaciones de precios al alza destacaron por su incidencia sobre la inflación general fueron el jitomate, 24.27 por ciento quincenal; chile serrano, 21.94 por ciento; otros chiles frescos, 16.89 por ciento; chile poblano, 22.63 por ciento; así como autobús urbano con incrementos en sus precios de 3.34 por ciento. En contraste, la electricidad, el tomate verde, el transporte aéreo y el pollo disminuyeron sus precios en 14, 26.86, 11.65 y 1.77 por ciento, respectivamente.
El componente subyacente, que representa alrededor de 76 por ciento del INPC y determina la trayectoria de la inflación en el mediano y largo plazo, se moderó a una tasa de 4.27 por ciento, en donde la educación subió 5.96 por ciento; otros servicios, 5.09 por ciento; alimentos y bebidas, 5.41 por ciento.
Por su parte, la inflación no subyacente, que agrupa productos volátiles agropecuarios, energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno, se aceleró a 5.41 por ciento anual, en donde los agropecuarios subieron 8.68 por ciento. Pero la inflación de frutas y verduras se disparó 23.03 por ciento.
En un mes, el kilo de jitomate ha incrementado 12 pesos para el consumidor final. El Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA) afirmó que ese aumento se explica por los costos que se suman en cada etapa entre el campo y el punto de venta —traslado, centros de abasto y comercios—, donde se concentra la mayor parte del alza.
En este momento, precisó, los consumidores pagan 3.26 veces más de lo que reciben los productores por cada kilo vendido.
Y mientras los productores reciben aumentos marginales por cada kilo que venden, al consumidor los incrementos le llegan con mayor intensidad, lo que evidencia “la necesidad de aplicar medidas que mejoren la eficiencia en la cadena de distribución y reduzcan distorsiones en la formación de precios”, destacó el Grupo.
De acuerdo con un análisis realizado por el GCMA, entre marzo y el 10 de abril, los productores pasaron de comercializar el jitomate de 14.50 a 17 pesos por kilo, lo que supone un aumento de 2.50 pesos o 17.2 por ciento.
Sin embargo, el costo por kilo para los consumidores aumentó, en promedio nacional, de 43.24 a 55.50 pesos en el periodo de referencia, lo que supone un alza de 12.26 pesos o de 28.3 por ciento.
“El incremento es más pronunciado conforme se acerca al consumidor. El productor recibe un aumento moderado, mientras que los mayores incrementos ocurren en intermediación”, indicó el GCMA.
Enfatizó que el precio del jitomate se incrementa con mayor fuerza en la fase final de venta, en particular en las tiendas de autoservicio, en donde se concentran los mayores aumentos antes de llegar al consumidor, lo que confirma que los incrementos no se trasladan de forma uniforme a lo largo de la cadena, sino que se intensifican en los últimos eslabones.
Detalló que el aumento responde, en primer término, a factores de mercado, como ajustes en la oferta por temporadas de producción, así como a reacomodos logísticos y de distribución, además de una mayor demanda del insumo en grandes ciudades.
A ello se suman factores en la etapa de venta, donde autoservicios y comercios elevan sus márgenes, lo que impulsa los mayores incrementos justo antes de que el producto llegue al consumidor.
Cabe recordar que la inflación se ubicó en 4.59 por ciento anual al cierre de marzo, su mayor nivel en 16 meses, según el Inegi. Ese incremento obedeció, en buena medida, al aumento en el costo del jitomate, que resulta uno de los insumos básicos para millones de familias mexicanas.
Se necesitan tomar medidas
Finalmente, el GCMA sostuvo que el problema no se origina en la producción, sino en la forma en que el producto se comercializa, donde se ha ampliado la distancia entre lo que recibe el productor y lo que paga el consumidor. En ese sentido, advirtió que “se observa una desconexión creciente entre productor y consumidor” y que los incrementos reflejan “una transmisión inflacionaria desigual” a lo largo de la cadena.
El organismo también dijo que los márgenes actuales se mantienen en niveles elevados, por encima de sus promedios históricos, por lo que consideró necesario avanzar en medidas que corrijan estas distorsiones.
Entre ellas, mencionó la importancia de impulsar “mayor transparencia en precios”, así como fortalecer los mecanismos de comercialización directa y los mercados regionales, con el objetivo de reducir la presión sobre el consumidor final.
Inflación se modera a 4.53%
