Taylor Swift y Travis Kelce se casaron este viernes en el Madison Square Garden, donde el actor Adam Sandler fue el sorprendente oficiante en una ceremonia repleta de estrellas.
La preparación, sumamente hermética, para las nupcias culminó cuando una marquesina afuera de la arena en Manhattan proclamó “JUST&T MARRIED” (recién casados) una vez consumado el enlace.
La pareja no tuvo damas de honor ni padrinos; en su lugar, optaron por que el hermano de Swift actuara como su hombre de honor y por que el hermano de Kelce, Jason, fuera su padrino, informó por correo electrónico Tree Paine, publicista de Swift.
Los atuendos de la novia y el novio fueron diseñados por Christian Dior Haute Couture y su diseñador Jonathan Anderson, con zapatos hechos a medida por Christian Louboutin. Ella lució joyas de Cartier.
La boda entre la superestrella de la canción y el jugador de futbol americano se celebró mientras fanáticos y curiosos se reunían afuera del MSG bajo un calor sofocante, ansiosos por formar parte de la ocasión, aunque el evento estuvo casi por completo oculto.
La largamente anticipada unión entre el deporte y la música llevó la expectación a nuevas alturas en un recinto más hecho para partidos históricos de la NBA y conciertos de ensueño.
La cantante Camila Cabello; los actores Hugh Grant, Ethan Hawke y Jason Sudeikis; y la modelo Karlie Kloss estuvieron entre quienes llegaron. El corredor Kareem Hunt estuvo entre los compañeros de Kelce en los Chiefs que asistieron. El receptor de los Seahawks de Seattle y reciente campeón del Super Bowl Cooper Kupp, el receptor de los New York Giants JuJu Smith-Schuster, el narrador de la NFL Joe Buck y Jenny Han, autora de la serie “The Summer I Turned Pretty”, también ingresaron a la arena.
En una cultura obsesionada con las parejas famosas, podría ser la boda de celebridades por excelencia, y quizá solo las uniones de la realeza reciban más atención. Celebrar una ceremonia así en un espacio enorme y emblemático que se ubica en el centro del universo mediático de Estados Unidos, mientras se mantenían en secreto todos los detalles, dio lugar a una escena surrealista, pero fue una mezcla de alboroto y silencio que no es ajena a Swift.
Una cámara de The Associated Press afuera de la arena mostró una larga fila de camionetas negras dejando a los asistentes a la boda en esmoquin y vestidos de noche, rodeados de neoyorquinos en shorts y de swifties que se congregaban para la ocasión.
Celebridades, atletas y amigos publicaban en redes sociales sobre cómo se estaban alistando o a punto de salir hacia un evento de etiqueta, entre ellos Brandon Borders, productor del pódcast New Heights protagonizado por Kelce y su hermano Jason Kelce; Beau Allen, liniero defensivo retirado de los Eagles de Filadelfia ; y Jessica Chastain.
Hubo una notable ausencia de publicaciones en redes sociales por parte de los invitados una vez que entraron a la arena, tras reportes de que no se permitirían teléfonos. Poco después de que se anunció el matrimonio, comenzó a llover.
Las bodas han sido un tema constante en las canciones de Swift desde que era adolescente, y que ella realmente caminara hacia el altar por primera vez a los 36 años añade dramatismo. También sería el primer matrimonio para Kelce, de 36 años y tres veces campeón del Super Bowl, quien podría haber sido uno de los personajes deportistas en los primeros éxitos de Swift.
Sandler, estrella de “The Wedding Singer” (“La mejor de mis bodas”) y de muchas otras comedias exitosas, difícilmente habría estado alto en la lista de apuestas de alguien sobre quién casaría a la pareja, aunque con la edad se ha convertido en una figura cultural cada vez más cálida y paternal. El correo electrónico que anunció el matrimonio lo describió como “un amigo” de la pareja. Kelce fue uno de los muchos atletas que aparecieron en la reciente secuela de Sandler “Happy Gilmore 2”.
Afuera de la arena, algunos turistas, visiblemente alterados, bromearon con que era un mal fin de semana para visitar mientras sorteaban estrictos cierres de calles y aceras, pero otros parecían felices de echar un vistazo al espectáculo. La policía bloqueó la mayor parte del acceso al lugar donde se dejaba a los invitados, pero algunos curiosos se reunieron en negocios cercanos y miraron por las ventanas.
Diana Warshavsky, que vive en Nueva York, decidió acercarse al MSG el viernes para celebrar la boda de Swift y Kelce con otros swifties y “enviarle sus buenas vibras”.
“Tenemos más o menos la misma edad; yo soy un año mayor que ella y también me casé este año”, comentó Warshavsky. “Estoy muy feliz por ella”.
La relación de la estrella del pop y el jugador de futbol americano ha seguido emocionando y fascinando a millones en todo el mundo, en particular a los swifties, la enorme y fervorosa base de fans de la estrella del pop, desde que la pareja comenzó a salir en 2023.
Fiesta toda la noche
Los amigos de la famosa pareja llegaron a Nueva York para la celebración, que comenzó el jueves con una cena de ensayo para 100 invitados en el Madison Square Garden.
La cantante Selena Gomez, que según los informes será dama de honor, compartió una foto luciendo atuendo de noche con sus 405 millones de seguidores en Instagram.
Alrededor del recinto se pusieron vallas de seguridad y se levantó una gran carpa blanca en la entrada VIP para impedir que se viera llegar los invitados. Trabajadores también ajustaron enormes cortinas en las ventanas del estadio.
Medios de entretenimiento informaron que Swift y Kelce obsequiaron a los invitados cajas de terciopelo negro grabadas con las iniciales de la pareja que aparentemente contenían una copa de champán adornada con diamantes.
Para el gran evento, los mil invitados tuvieron prohibido, según se dijo, llevar teléfonos y firmaron acuerdos de confidencialidad.
Cabe mencionar, que la boda de Taylor Swift y Travis Kelce ha sido una de las uniones de famosos más sonadas de este siglo, pero no es, ni mucho menos, la única pareja que ha acaparado la atención internacional.
El príncipe Guillermo y Catalina Middleton
El heredero al trono británico se casó con su novia de la universidad, Kate Middleton, el 29 de abril de 2011 en la Abadía de Westminster, en Londres. Casi 2.000 invitados asistieron a la ceremonia en persona, y millones más en todo el mundo la vieron por televisión. Middleton lució el anillo de compromiso que había pertenecido a la madre del príncipe Guillermo, la princesa Diana, fallecida en un accidente de tráfico en 1997.
El príncipe Enrique y Meghan Markle
El príncipe Enrique de Gran Bretaña se casó con la actriz estadunidense Meghan Markle el 19 de mayo de 2018. La unión entre Enrique —un rebelde de la realeza que ocupa el quinto lugar en la línea de sucesión al trono británico— y Meghan —una mujer divorciada cuya madre es afroamericana y cuyo padre es blanco— no se parecía a ninguna otra que la familia real hubiera visto antes. Intercambiaron sus votos en el castillo de Windsor, en una ceremonia que combinó antiguos rituales ingleses con la cultura afroamericana, incluyendo un coro de góspel que interpretó «Stand by Me», un éxito de la década de 1960 del cantante de soul estadounidense Ben E. King.
Taylor Swift y Travis Kelce se casan en el Madison Square Garden
