Más de 70 mil clientes se quedaron sin electricidad en el noreste de Estados Unidos ayer, en un indicio de una potente tormenta del noreste que se espera que cree condiciones peligrosas durante el fin de semana. Los meteorólogos advirtieron de vientos muy potentes que podrían derribar árboles y graves inundaciones que podrían anegar carreteras.
Decenas de millones de personas se encuentran en la trayectoria del meteoro, que ya comenzó a azotar con fuertes vientos y lluvia a una región que se prepara para lo peor. Se esperan inundaciones peligrosas en la región central de la costa del Atlántico, especialmente cerca de Nueva Jersey y Delaware, según el Servicio Meteorológico Nacional.
“Se espera que esta tormenta traiga importantes inundaciones costeras a la costa del Atlántico medio durante múltiples ciclos de marea alta durante el fin de semana”, explicó el servicio meteorológico el sábado. “Prepárense de inmediato para una inundación significativa en zonas bajas próximas a la costa, incluidas carreteras anegadas e impactos en viviendas y negocios”.
En el municipio costero de Surf City, Nueva Jersey, el agua, con olas que agitaban su superficie, inundó las calles y algunas viviendas. A unos 54,7 kilómetros (34 millas) al norte por la costa, en Manasquan, donde algunas carreteras también se estaban anegando, el alcalde, Mike Mangan, dijo que esperaba “mucha agua en las calles durante un tiempo prolongado”. Con anterioridad se emitió un aviso de evacuación voluntaria en algunas zonas bajas de la comunidad.
Se cancelaron conciertos y decenas de vuelos que debían llegar a aeropuertos de Boston, Nantucket y Martha’s Vineyard el viernes y el sábado. Varias aerolíneas ofrecían retirar algunas tarifas por cambios o cancelaciones para algunos vuelos de la costa este durante el fin de semana.
Brian Kelly, alcalde de la pequeña comunidad costera de Sea Bright, Nueva Jersey, indicó que el municipio se prepara para vientos de hasta 80 kilómetros/hora (50 millas por hora), e inundaciones que podrían alcanzar hasta 1,8 metros (6 pies) de altura en algunas calles. Las autoridades prevén que las inundaciones comiencen el sábado y empeoren hacia el mediodía.
“Va a ser peor que el promedio. Probablemente sí tenemos uno o dos episodios de inundaciones al año, a veces más, a veces menos, pero creo que este estará más cerca de un episodio de inundación a escala de Irene”, dijo Kelly, en referencia a la tormenta de 2011 que causó grandes inundaciones en el noreste. “Espero estar equivocado, pero esa es mi corazonada”.
Kelly espera que cientos de residentes que viven en zonas bajas consideren evacuar. Dijo que el pueblo abrirá su centro recreativo para los evacuados.
Las ráfagas máximas de viento podrían acercarse a entre 97 y 105 km/h (60 a 65 mph) en Cape Cod, Martha’s Vineyard y Nantucket el viernes por la noche y el sábado, en comparación con unos 80 a 89 km/h (50 a 55 mph) en el área de Boston y 56 a 64 km/h (35 a 40 mph) más hacia el interior, según Matthew Belk, meteorólogo del Servicio Meteorológico Nacional en Norton, Massachusetts.
“Definitivamente va a ser un caso en el que, cuanto más cerca de la costa se esté, hay más probabilidades de ver impactos de la tormenta”, apuntó Belk.
Según el meteorólogo, las tormentas del noreste no son inusuales a medida que Nueva Inglaterra se adentra en el otoño, pero una preocupación en este momento inicial de la temporada es que las hojas aún están en los árboles, lo que crea una mayor resistencia al viento. Eso podría aumentar el riesgo de caída de ramas, lo que a su vez puede provocar cortes de energía y dejar escombros en las carreteras, dijo.
A lo largo de las costas atlánticas de Nueva Jersey y Delaware, las ráfagas de viento podrían alcanzar los 96,6 km/h (60 mph), según el Servicio Meteorológico Nacional. En el sureste de Connecticut y el este de Long Island, Nueva York, podrían alcanzar casi el mismo nivel, con la posibilidad de derribar ramas de árboles y líneas eléctricas. Más de 200 vuelos con origen y destino en aeropuertos en Boston, Nantucket, Martha’s Vineyard y Nueva York fueron cancelados el viernes y había más cancelaciones previstas para el lunes.
