El artista internacional Gustavo Villegas fiel a su compromiso social no se separa de su momento histórico y durante tres años elaboró el cuerpo de obra dividido en dos muestras tituladas ‘El deber de memoria’ y ‘Memorias zurcidas’; en el que aborda desde la memoria social el sismo de 2017 en Ciudad de México. Poniendo un acento en su obra con la investigación de campo entrevistando a personas y sus circunstancias en aquel destructivo evento.
Gustavo Villegas en su encuentro con ‘La Jornada’ explica que su trabajo de documentalismo pictórico se realizó en un periodo de tres años, donde fue elaborando las 100 piezas que recorren las disciplinas de la pintura, textil, instalación, instalación sonora. Para ello sistematizó la recolección de testimonios de sobrevivientes que grabó, transcribió e incorporó a su quehacer plástico.
Las semillas del proyecto
Para comprender la mirada del autor, comparte que la semilla de vivir un sismo nace el 19 de septiembre de 1985 “yo tenía 9 años, vivía en el Estado de México, y la escuela estaba exactamente enfrente de la casa. A las 7 y 19 empieza el sismo; mis papás nos despiertan, vivíamos en una casa muy pequeña, y nos piden que nos acerquemos a una parte que tenía columnas para que nos resguardemos. Ahí, con la mirada de un niño de 9 años, no entendía nada, no tenía la dimensión de lo que estaba pasando. Recuerdo a mis papás preocupados tratando de contactar a la familia y yo creo que es ahí está la semilla de este proyecto. En algunos otros momentos, desde esa fecha a que sucede el sismo del 2017, he abordado los edificios destruidos desde diferentes lugares”.Años más tarde, Villegas explica que en el libro ‘Arte y olvido del terremoto’ de Ignacio Padilla hace una revisión de las disciplinas que abordaron el sismo del 85. Parafraseando al escritor, con quien se reunió también, comenta que en el texto se pone un “especial énfasis en que la pintura había sido como la disciplina que más había abordado la temática. Pero sobre todo, con lo que más me quedó de ese libro es que Nacho menciona que cuando sucede una tragedia colectiva, si de manera como sociedad, si no sana, después sale en resentimiento social y sale como diferente tipo de heridas, como que queda la herida ahí”.
Estas experiencias marcaron parte del rumbo de las piezas que integran ‘El deber de memoria’ y ‘Memorias zurcidas’, estas, a su vez se dividen en tres núcleos de trabajo. Ruinas sísmicas como fragmentos reúne trípticos y dípticos pictóricos que asocian imágenes de edificios derrumbados recuperadas en redes sociales y transcripciones de extractos de las entrevistas con sobrevivientes realizadas por el artista. Ruinas sísmicas como noticia son pinturas que imitan a la perfección páginas de periódicos. Villegas homenajea el diseño editorial original de las portadas y páginas de los periódicos del 2017 sustituyendo extractos de los textos de las entrevistas mencionadas al texto original del periódico e integrando imágenes que circularon en las redes sociales. Zurciendo ruinas sísmicas reúne composiciones cromáticas hechas a manera de patch work con pedazos de ropas usadas al artista por parte de las personas entrevistadas. De esta manera el autor está también abordando otra materialidad plástica a través de los textiles. “Lo quiero entender más bien como si fuera una pintura textil. No le quiero nombrar así, porque ni siquiera sé, si sea el nombre adecuado, pero yo tengo muchas ganas de seguir investigando por aquí y ver qué se puede seguir haciendo».
La entrevista como columna vertebral de la obra
Gustavo Villegas detalla que “la entrevista la fui incorporando desde el inicio y se ha vuelto el eje central del proyecto, como el archivo, como los relatos de las personas empezaron a tomar como muchísima fuerza en cómo iba creciendo y avanzando el proyecto”.
Las entrevistas, explica, son para entender su historia, “no desde un lugar morbo, porque a mí me parece que todos los habitantes de la Ciudad de México de alguna u otra forma tienen una historia que contar (sobre los sismos) y tienen un relato, una experiencia con ellos o con el vecino o con alguien de lo que sucede prácticamente en cualquier momento en la Ciudad de México. La gente que vive en la Ciudad de México, muchos ya están acostumbrados a la alarma sísmica”.
Por otra parte, el autor incorpora una reinterpretación de los medios de comunicación impresos como las portadas. “Yo soy de formación diseñador gráfico y muchos años estaba tratando como de ocultar mi parte de diseñador en mi trabajo, en mi pintura, en mi producción y ahora todo lo contrario. Estoy tratando de incorporarlo; una de mis materias favoritas era tipografía y diseño editorial, y siempre me ha encantado estéticamente el periódico por lo que decidí incorporarlo y apropiarme del diseño de cuatro diferentes periódicos como ‘La Jornada’ y otros de circulación nacional; tratando de que el mismo diseño y la gráfica del periódico lo sustituyera todo por las historias de los relatos que recuperé”.
El arte como expresión política
¿Hay un posicionamiento político dentro de Gustavo de decir no olvidemos que hay estas víctimas, no olvidemos que faltan políticas públicas de prevención y apoyo?
-Por ahí hay una frase que dice que todo arte es político. De alguna u otra forma. En las investigaciones que hice se mencionan muchísimos asuntos de corrupción, de las normas que se violan en la Ciudad de México, donde hay unas normas específicas para construir y sobre todo después del sismo del 85 que se empezaron a generar como nuevas políticas y nuevos reglamentos y se siguen violando. Entrevisté a un arquitecto que me decía una cosa es lo que se presenta ante las autoridades y otra cosa es lo que sucede en la realidad y pues de alguna otra forma todos lo sabemos, pero mi trabajo nunca ha sido como de denuncia, no pretendo está ahí (…) Me parece que una manera es presentar esto es más bien un memorial, una manera de traerlo de nuevo y que sintamos y vivamos nuestro dolor y que entendamos que si no vivo, si no sano pues se complica todo.
Sobre la colección el curador Michel Blancsubé expresa que las piezas “recolectan, difunden y comparten el relato de una comunidad afectada por una catástrofe que terminó con la vida de centenas de seres humanos. Podemos ver la propuesta artística de Villegas como un acto de resistencia al olvido y una manifestación de empatía frente a un mundo cada vez más acelerado, complejo y deshumanizado”.
La muestra es una sola exposición fragmentada en dos lugares distintos. Estarán en el Museo de Arte Contemporáneo de Querétaro (MACQ) y la Galería Libertad de manera simultánea a partir del 12 de marzo de 2026. Este proyecto fue realizado con el estímulo del Sistema de Apoyos a la Creación y Proyectos Culturales a través del Sistema Nacional de Creadores de Arte 2023-2025.
Gustavo Villegas inaugura doble exposición simultánea
