Resaltan legado del jesuita Ignacio Ellacuría

En Chiapas se realizó el foro 'El papel de la Universidad en América Latina y filosofía de la liberación', en el cual se abordó la visión del teólogo Ignacio Ellacuría sobre el papel de la universidad ante las problemáticas sociales.; el encuentro fue organizado por el Centro de Investigaciones Multidisciplinarias sobre Chiapas y la Frontera Sur, dependeiente de la UNAM.

Ponentes de cuatro países que participaron en el foro titulado El papel de la Universidad en América Latina y filosofía de la liberación, resaltaron el legado sobre el sentido de la universidad, la democracia y la defensa de los derechos humanos del filósofo y teólogo jesuita, Ignacio Ellacuría, asesinado por el ejército de El Salvador hace casi 36 años.

Expresaron que el pensamiento Ellacuría, su filosofía y teología, «una praxis inspiracional para muchas generaciones», es más vigente que nunca.

El rector de la Universidad Iberoamericana de Torreón, Coahuila, Juan Luis Hernández Avendaño, dijo que esa casa de estudios intenta ser una universidad Ellacuriana a través de una inspiración que alimente la esperanza.

Señaló que, por ejemplo, la universidad que dirige tiene una casa de migrantes en la que atiende a miles de extranjeros que pasan por la zona, además de que cuenta con un organismo de derechos humanos.

Comentó que la universidad Iberoamericana de Torreón no ha renunciado a la idea de ser una universidad Ellacuriana para incidir y proyectarse más allá de las paredes universitarias.

Al participar en una de las mesas de trabajo del foro titulado El papel de la Universidad en América Latina y filosofía de la liberación, que reunió a rectores de universidades jesuitas, catedráticos e investigadores conocedores del trabajo de Ellacuría, fue organizado por el Centro de Investigaciones Multidisciplinarias sobre Chiapas y la Frontera Sur (Cimsur), dependiente de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) refirió que la esperanza surgida de lo que Ellacuría llamaba la inspiración cristiana, hace posible este tipo de universidad.

Juan Antonio Senen de Frutos, de la Universidad Loyola Andalucía, España, quien participó de manera virtual, manifestó que desde la visión de Ellacuría, fundador y rector de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA), hay un método para hablar de derechos humanos, que no es arrancar desde la teoría sino desde la realidad que representa violaciones a las garantías individuales, evitando que los derechos de las personas se conviertan en una ideología o categoría al servicio de los poderosos o de los Estados.

Carlos Hernández, del departamento de filosofía de la UCA, afirmó que «la civilización de la pobreza es el paradigma desde el cual hay que entender la concepción de universidad de Ellacuría, la postura de los derechos humanos, el Estado, la democracia y la teología».

Es decir, abundó, «es como el eje desde el cual, desde el pensamiento de Ellacuría se evalúa absolutamente todo lo que tiene que ver con su pensamiento y con aspectos filosóficos, sociológicos, teológicos, políticos, etcétera porque esa es como su categoría madre y esta civilización de la pobreza implica no pauperización de la sociedad sino al contrario, es la superación de la pobreza por una civilización que busque el desarrollo, pero a partir de la búsqueda de satisfacción básica de las necesidades de la gente».

Luego de destacar el papel de la investigadora Enriqueta Lerma, del Cimsur para la realización del foro, Hernández añadió que lo anterior «era para Ellacuría crear una correcta civilización porque la civilización de la riqueza tiene como motor fundamental la búsqueda de la acumulación ilimitada de la riqueza y eso deshumaniza. Lo que humaniza, según Ellacuría, es la solidaridad compartida que conlleva que todas las personas tengan satisfechas todas las necesidades básicas para vivir».

En sus respectivas participaciones, Luis Antonio Monterrosa, del departamento de ciencias sociales de la UCA y Juan Esteban Santamaría, de la universidad Javeriana de Colombia, coincidieron en la importancia del pensamiento de Ignacio Ellacuría y la apuesta por una universidad que tenga presente la realidad y un lugar de incidencia, de transformación y de poner todas las capacidades de la universidad a favor de los cambios estructurales.

Ambos ponentes hablaron sobre procesos de paz y se refirieron al legado de Ellacuría de que no se puede hablar de paz sin tocar estructuras injustas que causan violencia.

La construcción de paz no está desconectada de la labor teórica, teológica, científica y en general universitaria, subrayaron.

Marcela Brito, de la UCA, planteó una visión filosófica de lo que implicaba para Ellacuría la apropiación de posibilidades para una praxis transformadora, es decir, que es posible transformar la realidad en su conjunto de manera estructural con esa categoría. Explicó que para el sacerdote jesuita de origen español que se radicó en El Salvador, es praxis transformadora si los seres humanos en general nos apropiamos de unas posibilidades y creamos otras para cambiar el rumbo como humanidad, pero si nos apropiamos de unas posibilidades que sigan abonando a ese rumbo destructivo, el mal común seguirá presente en el mundo.