Contra la estadística y contra todos. Max Verstappen se sentó en lo más alto del podio en Monza por tercera vez en su carrera. Lando Norris (2º) y Oscar Piastri (3º) cerraron el podio, tras un encuentro de estrategias en las últimas vueltas. Aunque todo parecía que iba muy bien para Alonso, el asturiano tuvo que abandonar tras un problema de suspensión; mientras que Carlos Sainz cruzó la línea de meta en el 11º escalón, alargando su mala racha de puntos los domingos.
os que más saben de Fórmula 1 dicen que en el calendario del Gran Circo hay tres clases de circuitos: Mónaco, Monza… y el resto. El Gran Premio de Italia es histórico y especial, y Max Verstappen construyó una victoria monumental. Se la merecía tras dar en clasificación la vuelta más rápida jamás dada en un Fórmula 1 y golpear en una carrera que tuvo parte de locura y otra de un ritmo que le hace único. No ganará el título. Pero todos concuerdan con que es el mejor piloto de la actualidad.
Lo es por muchas razones. Y una principal es la capacidad de dar pelea y ganar a los dos McLaren. Como ya ocurrió en Japón y la Emilia-Romaña, Verstappen desquició a Norris y Piastri (2º y 3º). Les sacó de sus casillas en un inicio volcánico y después reventó con un ritmo brutal en el circuito de las seis frenadas. Reinó en la Pista Mágica mientras Norris recortaba a Piastri -31 puntos de diferencia- con favor incluido en el box del equipo británico. Verstappen firmó una obra de arte y ocurrió desde el inicio. Pues el Gran Premio de Italia contó con las mejores cuatro vueltas iniciales de toda la temporada. Fue una colección de emociones, errores, aciertos y situaciones diversas desde el semáforo verde. Ahí apareció la versión más completa del campeón, que tuvo sus más y sus menos con Lando Norris desde el metro uno. Cerró al británico y cuando vio perdida la posición en la primera frenada, no trazó la curva. Tuvo que devolver la posición tras el cabreo del británico. «Es un idiota. Me echa a la hierba y corta la curva», lanzó.
