Edomex concentra 80% de flujos migratorios

La entidad funciona como cuello de botella y punto de dispersión, sin embargo, una fracción menor prolonga su estancia e incluso se inserta a menudo en el sector informal

El Estado de México es punto relevante en el tránsito migratorio del país, al concentrar alrededor del 80 por ciento de los flujos migratorios no acompañados, principalmente adolescentes y jóvenes al pasar de ser ‘dormitorio o caverna’ a un territorio donde algunas personas logran insertarse en la economía local, señaló el investigador José Luis Aguilar Martínez, especialista en flujos migratorios.

En entrevista, el especialista explicó que la mayoría de las personas reanuda el viaje hacia el norte del país por Huehuetoca, por lo que el estado funciona como cuello de botella y punto de dispersión, sin embargo, una fracción menor prolonga su estancia e incluso se inserta, a menudo de forma informal, en sectores como la construcción, el comercio ambulante, reparto y servicios tanto en el valle de México y Toluca.

Por ello, agregó, la entidad se coloca como una ‘bisagra o engrane’ fundamental en las rutas hacia diferentes regiones de México y eventualmente hacia Estados Unidos.

Resaltó que en particular, el Estado de México ya no funge únicamente como un territorio de paso en la ruta tradicional hacia el norte del país, porque la presencia del crimen organizado ha obligado a diversificar los caminos, estableciendo barreras y obstáculos que obligan a los migrantes a buscar salidas alternativas hacia el oriente, poniente o centro del país.

‘El Estado de México se ha convertido en un espacio donde los flujos se dispersan; ya no sabemos con certeza hacia dónde se dirigen, y eso es un reto porque la legislación no contempla estas nuevas dinámicas’, señaló Aguilar.

El investigador destacó que la entidad ha pasado de ser un lugar considerado ‘dormitorio o caverna’ para migrantes, a convertirse en un territorio donde algunos logran insertarse en la economía local, modificando así la dinámica social y económica del estado. Además, subrayó que México, como país, aporta entre el 35 y 40 por ciento de los flujos migratorios, mientras que el resto proviene principalmente de Centroamérica y el Caribe.

Un tema especialmente preocupante es el de los adolescentes migrantes no acompañados, cuyo número ha crecido 23 por ciento en los últimos años y en este sentido, Aguilar detalló que muchos de estos jóvenes emprenden el viaje con la intención de reunirse con familiares en México o Estados Unidos, pero al llegar descubren que esos parientes ya no están localizables.

‘Necesitamos localizar esos flujos. ¿Dónde están los chicos que entraron por Ocosingo, Chiapas? ¿Realmente encontraron a un familiar? La respuesta es que muchas veces no, y esa conexión entre tránsito y destino está rota’, explicó.

Finalmente, Aguilar subrayó que la migración es un fenómeno en constante transformación y en el caso del Estado de México, los flujos migratorios son mayoritariamente no acompañados y con trayectorias dispersas, lo que plantea retos de seguridad, atención social y regulación jurídica. ‘Tenemos que hablar de estos flujos humanos, reconocer su magnitud y atenderlos con políticas públicas que estén a la altura. No es solo un fenómeno de tránsito: es una realidad que está cambiando la vida social y económica del Estado de México y del país’, enfatizó.

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